Shakshuka casera con huevos en salsa de tomate y perejil

Shakshuka suena a hechizo, pero es una de las cenas más fáciles que puedes hacer con lo que suele haber en casa: una sartén, tomate, cebolla, pimiento y huevos. Esta shakshuka casera sale en unos 30 minutos, se hace en una sola sartén y se lleva directamente a la mesa. Las cantidades están en la tarjeta de receta, más abajo.

Esta shakshuka casera es de esas recetas que parecen de restaurante y cuestan menos que un menú del día. Y lo difícil no es hacerla, es no mojar pan hasta que ya no quede salsa en la sartén.

¿Qué es la shakshuka casera y por qué engancha?

Es un plato de huevos cocinados directamente dentro de una salsa de tomate con especias, muy típico del norte de África y de Oriente Medio. Engancha por la mezcla: una salsa jugosa y algo especiada, la clara cuajada y la yema que se mezcla con todo al pincharla.

Además, el tomate cocinado con aceite de oliva es un buen combo: hay estudios que apuntan a que el licopeno del tomate se absorbe mejor cuando está cocinado con aceite de oliva, como recoge este estudio clínico en PubMed. Con un plato así, sencillo y de cuchara, además comes verdura casi sin darte cuenta.

Los 5 trucos para una shakshuka casera que no salga aguada

  1. Haz el sofrito con paciencia. Cebolla y pimiento tienen que estar bien tiernos antes de añadir el tomate; si no, la salsa sabe a verdura cruda.
  2. Tuesta las especias un minuto. El comino y el pimentón se echan al aceite caliente y se remueven poco tiempo. Si se queman, amargan toda la salsa.
  3. Deja que la salsa espese. Cuando al pasar la cuchara por el fondo se ve el fondo de la sartén, está lista. Si está muy líquida, los huevos nadan y se deshacen.
  4. Haz los huecos con la cuchara y casca los huevos uno a uno. Si te da miedo romper las yemas, cásalos antes en un cuenco y deslízalos en cada hueco.
  5. Tapa y fuego bajo. El vapor es el que cuaja la clara. Mira a los 5 minutos: si quieres la yema melosa, retira ya; si la prefieres cuajada, déjala 2 o 3 minutos más.

¿Con qué se come la shakshuka?

Con pan, sin duda. Lo clásico es pan de pita para mojar, y unas lonchas de queso blanco al lado le van muy bien porque contrastan con lo especiado de la salsa. Si quieres hacerla más completa, acompáñala con un poco de hummus casero, que va de maravilla con el pan.

Y si un día prefieres el huevo en otro formato para desayunar, tienes las tostadas de aguacate y huevo poché.

¿Pica o no pica?

Tú decides. La base lleva pimentón dulce y comino, y no pica. Si quieres que tenga un toque picante, añade una pizca de pimentón picante o cayena al sofrito, o ponla por encima al servir, para que cada uno la regule en su plato. Es lo más práctico si comes con gente a la que no le gusta el picante.

¿Se puede preparar antes o congelar?

La salsa, sí. Puedes hacerla con antelación, guardarla en la nevera un par de días o congelarla en raciones (en mi guía para conservar y congelar comida casera tienes cómo hacerlo bien). Cuando te apetezca, la calientas en la sartén y añades los huevos al momento. Los huevos conviene hacerlos siempre en el momento; si te sobra un plato ya con huevo, guárdalo en la nevera y tómalo antes de 24 horas.

Coste y alérgenos

Sale por alrededor de 1,20-1,50 euros por ración, incluyendo el pan de pita, con precios normales de supermercado. Contiene huevo, gluten (por el pan de pita) y lácteos si añades queso. Si no quieres gluten, sírvela con pan sin gluten o con arroz.

Cuando llegues a la mesa con la sartén, ten el pan preparado: no va a durar.

Shakshuka casera

Shakshuka casera con huevos cocinados en una salsa de tomate con pimiento, comino y pimentón, hecha en una sola sartén y lista en 30 minutos.
Tiempo de preparación10 minutos
Tiempo de cocción20 minutos
Tiempo Total30 minutos
Plato: Desayuno
Cocina: Mediterránea
Palabra clave: shakshuka casera, shakshuka receta, huevos en salsa de tomate, desayuno salado, receta fácil
Servings: 3

Ingredientes

– 2 cucharadas (30 ml) de aceite de oliva virgen extra

– 1 cebolla mediana (150 g), picada

– 1 pimiento rojo (150 g), en dados pequeños

– 3 dientes de ajo, laminados

– 1 cucharadita (2 g) de comino molido

– 1 cucharadita (3 g) de pimentón dulce

– ½ cucharadita de pimentón picante o cayena (opcional)

– 400 g de tomate triturado

– ½ cucharadita de sal

– 6 huevos medianos

– Pimienta negra molida

– Perejil fresco picado (10 g)

– Para servir: 3 panes de pita y 100 g de queso blanco en lonchas (opcional)

Instrucciones

Calienta el aceite en una sartén grande antiadherente (unos 28 cm) a fuego medio. Sofríe la cebolla y el pimiento 6-7 minutos, hasta que estén tiernos.

    Añade el ajo, el comino y los pimentones y remueve 1 minuto, sin que se quemen.

      Echa el tomate triturado y la sal. Cocina a fuego medio-bajo 8-10 minutos, hasta que la salsa espese.

        Con una cuchara, haz 6 huecos en la salsa y casca un huevo en cada uno.

          Tapa y cocina a fuego bajo 5-7 minutos (5 para yema melosa, 7 para yema cuajada).

            Espolvorea pimienta y perejil y sirve en la propia sartén con pan de pita y queso blanco.

              Notas

              La salsa se puede preparar antes y congelar; los huevos se añaden siempre al momento.

              Si hay una receta que te quiero dejar para los días de poco tiempo y poca energía, es esta. Para mí, lo mejor de la shakshuka es que no tiene truco escondido: un buen sofrito, una salsa que espese y unos huevos que no pases de cocción. Con eso ya tienes una cena que parece de restaurante y que sale de lo que suele haber en la nevera.

              Si te quedas con ganas de más huevo, prueba también mi tortilla de patatas saludable, que va por otro camino pero con el mismo espíritu: pocos ingredientes y mucho sabor.

              Y si la haces, cuéntame qué tal te ha salido o con qué la has acompañado desde la página de contacto. Me ayuda a seguir mejorando las recetas, y siempre acabo apuntando alguna idea nueva.

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