Galletas de avena y plátano recién horneadas con chocolate sobre una rejilla

Hay un momento en todas las casas en que los plátanos del frutero se ponen negros y nadie quiere tocarlos. Ese momento, que casi todo el mundo aprovecha para tirarlos, es justo el que busco yo. Porque unas galletas de avena y plátano necesitan exactamente eso: fruta tan madura que se aplasta sin esfuerzo y endulza por sí sola. Las probé un domingo por la tarde, con tres plátanos olvidados y ganas de algo dulce que no fuera un paquete de galletas del súper, y desde entonces se han quedado como plan fijo.

Salen en unos 20 minutos, se hacen con un bol y un tenedor y no llevan harina, huevo ni azúcar refinado. Te cuento por qué funcionan, cómo hacerlas y los fallos que las dejan blandas o pastosas.

Por qué las galletas de avena y plátano funcionan sin huevo ni harina

El plátano maduro hace dos trabajos a la vez: endulza y pega. Al machacarlo se convierte en un puré espeso que une los copos de avena, y la avena absorbe la humedad de la fruta y le da cuerpo a la masa. Por eso no hace falta nada más para que se sostengan.

Si ya has probado mis tortitas de avena y plátano o el bizcocho de plátano sin azúcar, reconocerás la base: es la misma pareja de ingredientes, pero aquí con una textura de galleta, más compacta y fácil de llevar en el bolso.

El plátano: cuanto más manchado, mejor

Un plátano con la piel llena de puntitos marrones tiene más azúcar natural, es más blando y se machaca sin grumos. Uno verde o recién amarillo da galletas secas y sin sabor, por mucho que las hornees.

Si solo tienes plátanos amarillos y no puedes esperar, hay un truco: hornéalos enteros, con piel, unos 15-20 minutos hasta que la cáscara se ponga negra, y déjalos enfriar antes de pelarlos. No sabrán igual que uno madurado en el frutero, pero se acercan bastante.

Cómo hacer galletas de avena y plátano paso a paso

Machaca el plátano a conciencia con un tenedor, hasta que no queden trozos grandes, porque cada trozo sin deshacer es una zona húmeda que luego se rompe. Mezcla con la avena y el chocolate, y deja reposar la masa unos 5 minutos: es el paso que casi todo el mundo se salta y el que más cambia el resultado, porque la avena se hidrata y la masa deja de estar suelta.

Después, forma los montoncitos con una cuchara y aplánalos con la parte de atrás, mejor con la cuchara ligeramente mojada para que no se pegue. Estas galletas no se extienden en el horno: tendrán la forma y el grosor que les des ahora. Hornéalas hasta que los bordes estén dorados y déjalas enfriar sobre una rejilla.

Galletas de avena y plátano

Galletas blandas por dentro y doradas por fuera, hechas con plátano maduro, copos de avena y chocolate negro. Sin harina, sin huevo y sin azúcar refinado.
Tiempo de preparación5 minutos
Tiempo de cocción15 minutos
Tiempo de reposo:5 minutos
Tiempo Total25 minutos
Plato: snack
Cocina: española
Palabra clave: galletas de avena y plátano
Servings: 12 galletas

Ingredientes

2 plátanos muy maduros (unos 220 g ya pelados)

120 g de copos de avena

40 g de chocolate negro (70 %), troceado

1 pizca de canela (opcional)

Instrucciones

Precalienta el horno a 180 °C con calor arriba y abajo y forra una bandeja con papel de horno.

    Pela los plátanos y machácalos con un tenedor en un bol hasta obtener un puré sin trozos grandes.

      Añade la avena, el chocolate y la canela (si la usas) y mezcla bien. Deja reposar 5 minutos para que la avena absorba la humedad.

        Con una cuchara, coloca montoncitos de masa en la bandeja, separados entre sí, y aplánalos hasta que tengan un grosor de aproximadamente 1 cm.

          Hornea entre 15 y 18 minutos, hasta que los bordes estén dorados.

            Saca la bandeja y deja enfriar las galletas 10 minutos sobre una rejilla: se endurecen al enfriar.

              Notas

              Se conservan 3-4 días en la nevera en un recipiente hermético, o hasta 2-3 meses congeladas. Si la masa queda muy húmeda, añade un puñado más de avena.

              Los errores que dejan blandas las galletas de avena y plátano

              • Saltarse el reposo de la masa. Sin esos minutos, la avena sigue seca y la galleta se deshace al morderla.
              • Hacerlas demasiado gruesas. Por dentro quedan crudas y pastosas; mejor finas y bien aplanadas.
              • Juzgarlas recién salidas del horno. Calientes están blandas, pero se endurecen al enfriar. Si las sacas y las aprietas, parecerá que no están hechas.
              • Apilarlas calientes. El vapor las reblandece; déjalas sobre una rejilla hasta que estén frías del todo.
              • Usar plátanos enormes sin ajustar. Si la masa te queda muy húmeda, añade un puñado más de avena hasta que se mantenga cuando la cojas con la cuchara.

              ¿Y si no tengo horno?

              Se pueden hacer en freidora de aire, en tandas pequeñas y a una temperatura más baja que en el horno (unos 160 °C durante 8-10 minutos). Vigílalas desde el minuto 6, porque cada freidora es un mundo. Haz primero una sola galleta de prueba y, según cómo salga, ajusta el tiempo del resto.

              Variantes para no cansarte de ellas

              Interior tierno de una galleta de avena y plátano con chocolate

              La versión de siempre lleva chocolate negro troceado, pero cambia mucho con lo que le añades. Puedes sustituir el chocolate por pasas o dátiles picados si quieres algo más dulce sin chocolate, añadir una cucharada de mantequilla de cacahuete para que queden más tiernas, mezclar coco rallado para un toque tropical o meter unas nueces troceadas para que tengan más textura. Si te gustan las cosas pequeñas y de un bocado, la misma idea funciona con mis bolitas energéticas de avena y cacao, que no necesitan horno.

              ¿Son saludables? Lo que aportan de verdad

              No son una galleta milagro, pero sí un snack casero con ingredientes de verdad y sin azúcar refinado. La avena aporta fibra, en concreto betaglucano, una fibra soluble de la que la avena es una buena fuente, y el plátano aporta dulzor natural. Lo que sí conviene es no pasarse: el chocolate y el propio plátano llevan azúcar, así que con dos o tres galletas en el desayuno o la merienda vas bien servido.

              Cómo conservarlas

              Guárdalas en un recipiente hermético en la nevera y aguantan unos 3-4 días; el plátano les da humedad y, fuera de la nevera, se reblandecen antes. Para que duren más, congélalas separadas por papel de horno hasta 2-3 meses y recupéralas unos minutos en la tostadora o el horno, que es lo que les devuelve la textura crujiente por fuera.

              Mi consejo: haz siempre tanda doble y congela la mitad. Es la mejor forma de aprovechar los plátanos manchados y tener un snack listo cuando no tienes tiempo de cocinar.

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